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Música Clásica y ópera de Classissima

Georges Bizet

lunes 23 de enero de 2017


E così dolce il suon della sua voce...

19 de diciembre

“La rebotiga” de Marcel Gorgori

E così dolce il suon della sua voce... “La rebotiga de l´òpera”, algo más o menos que traduciríamos como la trastienda de la ópera. Todo aquel trabajo que sabemos que existe detrás de cualquier representación o concierto, y que sin embargo no vemos. Un esfuerzo que no es en ocasiones suficientemente apreciado, pero sin él, cuando los intérpretes salen al escenario, no se produciría el efecto que deseamos. No se produciría la magia. Magia es lo que se percibe cuando una está sentada en el teatro y sale el tenor de turno y borda un aria que se concatena con un dúo electrizante con la soprano. Luego llega el turno del enfrentamiento con el barítono que acostumbra a ser el malo de la función, y todo ello, para finalizar en un concertante final que pone punto y aparte a un acto, para seguidamente dar inicio al otro. Magia. Y nos quedamos con la boca abierta y admirados ante semejante situación. Todo acorde, todo milimetrado hasta el más último detalle. Pero este efecto requiere disciplina y no es sino fruto de un pesado entreno. Así como el ilusionista pasa horas y horas delante de un espejo anhelando encontrar la perfección para que no se descubra el truco, los intérpretes invierten el tiempo en el estudio y en los arduos horarios de ensayos. Somos conscientes de ese trabajo aunque hasta cierto punto. De los ensayos, ensayos y más ensayos. Pero, desafortunadamente no podemos ser testimonios de esas largas jornadas. Un quehacer que para mí, es de lo más interesante. Poder ver las dudas, las inquietudes, los miedos o las dificultades de los intérpretes a la hora de afrontar una ópera entera, un dúo o un aria. Por lo tanto se agradece cualquier iniciativa que nos permita poner la nariz donde nunca hemos sido invitados. Y, precisamente esto es lo que pudimos saborear ayer por la tarde en el Teatre Kursaal de Manresa dentro de un nuevo espectáculo que, bajo el título comentado al inicio, tiene la pretensión de mostrar todo aquello que escapa del ojo del aficionado. Detrás del telón Esto es lo que se nos propone desde Simfonovauna iniciativa que tiene como objeto crear espectáculos operísticos pero introduciendo salpicones de pedagogía y comunicación. Tras este proyecto de semejante envergadura, como no podía ser de otra forma, está MARCEL GORGORI. Gorgori es una figura lo suficientemente conocida en el mundo de la ópera y su trabajo marcó un antes y un después dentro de esta difícil disciplina. Su forma de abordar temas tan complicados –siempre con tintes didácticos- ayudó a muchos aficionados a empezar a comprender y a ver la ópera desde una perspectiva diferente durante su etapa televisiva. ¿Quién dijo que la ópera es algo difícil? Marcel Gorgori siempre la hizo fácil. Y lo demostró más de una vez, semana tras semana, en el tristemente genial y desaparecido “Nit d´arts”.   Y al cabo de tanto tiempo, continúa con el mismo espíritu e ilusión. “La rebotiga de l´òpera” no deja pues de ser “una cara lavada” del “Nit d´arts”, con muchos más recursos a nivel audiovisual y que además, aúna a la magia y a la emoción del directo de ver a aquel que revolucionó la didáctica en la ópera. Marcel Gorgori, de profesión periodista – aunque sobran las aclaraciones- es un gran comunicador. Entusiasma a la gente con su entusiasmo y emociona al público con sus emociones. Y ayer por la tarde lo hizo de nuevo. Tocó temas varipintos que fueron desde las exigencias de los directores de orquesta para con los intérpretes, pasando por las dificultades de algunos momentos que se pueden encontrar en la mayoría de las óperas. Se detuvo un momento para mostrarnos el por qué el trabajo del director de orquesta es tan esencial para desembocar en un tema que se las trae, como es el ego de los intérpretes. El concierto se alternaba con vídeos en los que se mostraban recortes de los ensayos, momentos de terapia colectiva y alguna que otra sorpresa que resultó ser un regalo inesperado al repertorio que figuraba en el folleto de mano. Pianos, pianísimos, fortes, fiato, coordinación, metrónomo y romanticismo El segundo espectáculo de Simfonova contaba en esta ocasión con tres fantásticos intérpretes. Por orden de rigurosa aparición: el tenor Carles Cosías, la soprano Sara Blanch y el barítono Carles Pachón. Alguien quiere saber qué diferencia hay entre una nota acabada en “forte” o finalizada en un “pianísimo”… bien, pues ayer quedó bien claro cuando Marcel Gorgori y el director al servicio de los cantantes DANIEL ANTOLÍ, exigieron  en los ensayos semejante tarea –tal como vimos en la proyección del vídeo- al tenor CARLES COSÍAS que abrió el concierto con la preciosa y difícil aria de la “Carmen” de Bizet, “La fleur que tu m´avvais jetée”. Cosías es un gran intérprete. Muy musical. Con un fraseo elegante que domina a la perfección y que sabe jugar muy bien con las palabras llegando a cotas de expresión insospechadas, pero no con esta aria. No con la Carmen en la que está completamente alejado de su estilo y sello personales. La voz sonó bonita porque es bonita, y a pesar de que es una sentida declaración de amor, a esa “flor” le faltó un poco de agua. No estaba suficientemente regada. Un francés que hay que mejorar, un amago de afrancesar el son de la erre “a lo Alagna” que no le hace ningún favor –al contrario, le suena artificial- y un discurso para mí poco matizado en el que, un intérprete como Carles, puede dar mucho más de sí. El material está y es bueno, y estoy segura que a medida que la madure sabrá encontrar el sentimiento adecuado para hacer su aria más creíble. Debo destacar no obstante el escalofriante matiz que nos brindó en su “o ma Carmen” final. Aquí salió el Carles que me gusta. El Carles que imprime su sello propio, su sentimiento y su dominio brutal de la palabra. Tres palabras en un aria de tres minutos y poco, pero, fue su mejor aportación en un estilo que no le es para nada afín. Imprimiendo carácter en la voz y acorde con las exigencias de una dificilísima partitura como lo es el aria de la Reina de la Noche de “La flauta mágica” de Mozart, la soprano SARA BLANCH se presentaba con mucha fuerza ante el público que ayer tarde llenaba el teatre Kursaal de Manresa. Sorteadas las agilidades, las notas picadas, las coloraturas de una manera fácil fruto del trabajo en la trastienda, un esfuerzo que no vimos, pero que sabemos que allí está. Sufrió en los ensayos el barítono CARLES PACHÓN a quién tocó atacar una aria de alta dificultad como el “Io morrò, ma lieto in core” del “Don Carlo” verdiano. Una pieza que exige un más que considerable fiato. Encadenar cuatro frases sin respirar con un “tempo” lento es todo un “tour de force”, pero el joven Carles lo hizo. Y lo hizo bien. La voz es bonita y se desenvuelve con seguridad en el escenario pesar de que hace muy poco tiempo que canta. Hasta ese momento habíamos sido testimonio de las dificultades a nivel individual, pero, tal como explicó el propio Marcel Gorgori, la cosa se complica cuando los intérpretes deben afrontar escenas en conjunto, como dúos, tercetos, concertantes… Llegó pues el turno del primer dueto de la tarde-noche en las voces de SARA BLANCH  y CARLES COSÍAS. La pieza en cuestión, el “Verrano a te sull´aure” de la donizettiana “Lucia di Lamermoor”. Evidentemente no cantaron el dúo entero. Una lástima, francamente, porque nos privaron de disfrutar del fraseo de Cosías en el recitado con su “Lucia perdona” y en el siguiente “Sulla tomba…” que, en su voz, estoy segura tiene que sonar extraordinariamente bien. Quizás algún día lo podamos comprobar. Pasar de un Bizet, más verista, a un Donizetti más romántico y flotante en el paso de unos 10 o 15 minutos no debe ser nada fácil para la colocación adecuada de la voz. Al menos esta es la sensación que me dio, aunque la pseudo comodidad en esta pieza nada tenía que ver con la incomodidad de la primera. Y a pesar de ello, la voz continuaba sonando bonita, y el fraseo era mucho más adecuado con una apabullante concentración en el momento. Sara Blanch, cuya voz adolece gratamente de un tono un tanto oscuro, fue una discreta Lucia. Del coro “a bocca chiusa” de la “Madame Butterfly” de Puccini se dio paso a otro momento audiovisual cuyo protagonismo se lo llevó CARLES PACHÓN y el ritmo marcado por el metrónomo, mientras veíamos trabajar al intérprete una de las arias más difíciles para el barítono, la conocida – a la vez que traidora- “Largo al factotum” de “Il barbiere di Siviglia”. Primero, diciendo la letra poco a poco para ir aumentando, según sugerencia de Marcel Gorgori, más y más hasta que irrumpe de verdad en el concierto la orquesta y Carles Pachón hace su entrada triunfal, en una aria ejecutada con nivel, aunque pasando algún que otro apurillo en alguna nota alta que se quedó un tanto corta. Y después llegó, con una ópera bufa como “L´Elisir d´amore” de Donizetti uno de los grandes momentos de la tarde y que nos tenía reservados el tenor CARLES COSÍAS. Allí estaba el Carles que había estado un tanto adormecido en sus dos intervenciones anteriores. Su Nemorino, extraordinario donde los haya, arrancó un estruendo de aplausos. Su bonita voz, sus marcados acentos en cada una de las palabras y el sentimiento puesto en cada frase y en cada nota, le hicieron valedor de su gran triunfo. Los sentimientos a flor de piel, del mismo intérprete, pero también del público. Allí estaba como pez en el agua, y la voz, en esa tesitura, en belleza, no tiene rival. Y repitió también, en estilo y sentimiento en el concertante que cierra el primer acto de esta misma ópera y que reza así “Adina, credimi” – particularmente uno de los momentos para mí más bonitos de esta extraordinaria ópera, que dicho sea de paso, adoro. Al lado de COSÍAS, BLANCH y PACHÓN, en sus respectivos roles de Adina y Belcore amenizaron el final de la primera parte. De las tareas del director, del concertino, del arduo trabajo de actuar y… de los egos Si uno mira detenidamente el programa, se dará cuenta de que está bien escogido, pero no es determinantemente largo. O, a simple vista no lo parece producto quizás del efecto de tener a unos muy buenos intérpretes encima del escenario. MARCEL GORGORI relaja mucho el ambiente con sus instructivas aportaciones. No sé cuál pueda ser la relación entre la “rebotiga” y lo que voy a explicar a continuación. Hay un poco de mezcla quizás en el concepto de “rebotiga” y de que la ópera, cuando está bien interpretada, no puede ser solamente para unos cuantos, pero, en todo caso, haya o no un “leitmotive” entre ellos, agradezco el bache porque nos permitió gozar de una pieza más, de sorpresa, y de añadido a un extraordinario programa. Aunque el vídeo ya lo había escuchado hace un mes, pero no por ello dejó de sorprenderme y emocionarme de nuevo. ¿Que la ópera gusta incluso a aquel que nunca ha pisado un teatro? Es posible. Para comprobar tal cosa, los intérpretes accedieron a un experimento propuesto por el propio MARCEL GORGORI. Sacaron la ópera a la calle, y en una tarde de un día cualquiera, en pleno centro comercial, empezaron a sonar las sensacionales notas de uno de los concertantes más maravillosos que salieron de la pluma de Bellini, su “A te o cara” de “I puritani”. Cuando, en medio de un barullo monumental se escucha una voz tan bonita como la de CARLES COSÍAS entonando el flotante “A te o cara”, incluso a aquel que la ópera o la música no le es algo afín, tiene la inmensa necesidad de pararse y escuchar. No puede ser de otra manera, porque voces así no se escuchan cada día y menos en un centro comercial. El vídeo retrata como los transeúntes cargados con bolsas se detienen ante semejante belleza, y con las bocas abiertas quedan estupefactos ante un re sobreagudo que Cosías ataca sin temblar. Las voces de SARA BLANCH  y de ELISA VÉLEZ, junto a la de CARLES PACHÓN acompañados al piano por el maestro DANIEL ANTOLÍ, acaban de hacer posible el milagro: la ópera no es solo para unos pocos, sino para todos aquellos que con una nota se emocionan. Que no es necesario saber de ópera para que te guste, porque la música, simplemente llega y emociona. Inclusive al más insensible de los mortales. Este es el verdadero poder de la ópera y la voz le sirve de un ideal vehículo. Gracias por este “cameo” no previsto, que nos permitió gozar de una pieza extra. Para denotar la dificultad del trabajo del director de orquesta y el concertino, MARCEL GORGORI nos propuso otro vídeo, en el que quedó demostrado que una orquesta no es buena por la calidad de sus intérpretes – que también- pero la misma, sin un buen director que las conduzca no funcionaría. Nos destacaron también el trabajo del concertino, una figura conocida por su etiqueta pero de la que a veces se ignora cuál es el verdadero significado que se esconde tras la misma. Y de dificultades el mundo de la ópera está llena. Cantar, expresar, llevar al público a cuotas máximas de emoción y placer es muy difícil. Algunos lo logran en exceso, otros lo intentan, y muchos no son capaces de lograrlo. La parte vocal, como es consabido es en todas ellas de unas dificultades endemoniadas, pero, cuando la partitura está rellena de coloraturas, de notas estratosféricamente altas y que exigen de una concentración y afinación bárbaras… si además de todo esto se exige que el cantante además, actúe, se hace doblemente dificultoso. Pero es que si además, a MARCEL GORGORIse le ocurre meter a SARA BLANCHdentro de un baúl para ambientar el tema de la credibilidad, y de ahí ayude a salir a la soprano transformada en la muñeca Olympia, la cosa adquiere otra dimensión. Sara Blanch interpretó y muy bien a la autómata más famosa del mundo de la ópera, una partitura muy difícil, muy aguda y llena de exigencias que obliga a tener y hacer gala de una más que considerable técnica vocal. Y cumplió con creces su cometido. Llegamos en este punto al capítulo de los egos, uno de los más morbosos del mundo de la ópera. Que el divo tal cancela… que la diva cual quiere una marca de agua especial y bajo contrato… que… y no continúo porque todos, en algún momento puntual hemos leído sobre ello. ¿Que los intérpretes tienen ego…? Unos más que otros, supongo. Es algo connatural en los artistas. Esta conversación dio paso al divertido terceto de “La fille du regiment”, el simpaticón “Tous le trois reunis”. De nuevo en francés. De nuevo Donizetti. Y de nuevo las tres voces en el escenario: COSÍAS,  con un mejor francés, más distendido y divertido pero sin dejar de lado la concentración. BLANCH pizpireta y sensacional en la parte escénica y PACHÓN solvente, cerrando un maravilloso momento musical de la tarde. Un auténtico número de “revista” bien coordinado e interpretado. Vino después un momento de reflexión de los cantantes. Psicoterapia colectiva que tuvo como maestro de ceremonias, y nunca mejor dicho, al tenor JAUME ARAGALL. Allí, con todos los protagonistas del concierto sentados, en mangas de camisas e informales, sin saber que las cámaras estaban grabando, dejaron salir momentos divertidos, como las imitaciones de Julio Iglesias y de Joan Manuel Serrat que nos brindó Carles Cosías – realmente un momentazo divertidíssimo- al son de “Che gelida manina” y de “Pirineu tes blanques comes” respectivamente; las dificultades narradas por Elisa Vélez después de ser madre; situaciones más incómodas vividas por el propio Aragall, y relatos de ilusiones frustradas por enfermedades sobrevenidas que truncaron una carrera que estaba despegando y volando a velocidad de cohete hasta los más importantes teatros. Carles Cosías, el protagonista de este relato verdadero lo comentaba con resignación y cabeza fría. Afortunadamente pues, después de varios intentos, la solución llegó a su problema de un día para otro y gracias a ello, hoy podemos continuar gozando de esta – nunca me cansaré de decirlo- bella y extraordinaria voz. Siguió a este momento de recogimiento otro de sus grandes interpretaciones de la noche “È la solita storia” de “L´arlesiana” de Cilea, que CARLES COSÍAS, señores, borda. Cómodo, marcando palabras, sacando todo el sentimiento que hay tras ellas… Su “mi fai tanto male” es sencillamente arrebatador, y todo ello envuelto en la belleza tímbrica de su voz, le hicieron valedor del segundo estallido de aplausos de la noche. Y de “La Arlesiana” al maravilloso dueto de “Los pescadores de perlas”, “Au fond de temple saint”. De nuevo en francés y de nuevo Bizet. En el primero, COSÍAS, no se había sentido tan cómodo; en este segundo, la comodidad era ya más evidente. Junto a él, el joven CARLES PACHÓN hicieron las delicias del público, mientras que una bellísima SARA BLANCH irrumpía, desde la platea hasta el escenario, simbolizando al personaje de Leila, la protagonista de esta ópera que Bizet, ambienta en Ceilán. El concierto oficial, terminaba aquí, pero después de una ronda de aplausos, repitieron el divertido y simpático y pegadizo terceto de “Tous le trois réunis” de “La fille de regiment” de Donizetti con las mismas características que en la interpretación dentro de programa oficial. Las emociones de la ópera Una tarde divertida y de muchas emociones. Algunas de contradictorias. Otras de previsibles. Otras, reveladoras. Tarde de ilusiones, tarde de nostalgias. Una tarde de luz en medio de una oscuridad latente a la que solo eché en falta decirle a Marcel Gorgori, tal como si hacía en mi querido “Nit d´arts” : “Marcel, treu una pissarra…”.

MIAMI ☼ CLÁSICA

14 de noviembre

Dos españolísimos lideran la Carmen de FGO

Trillada hasta el hartazgo, la frase “Otra vez Carmen?” es consenso entre el público de ópera. Sin embargo, debe darse crédito a la incontestable magia de Bizet que funciona desde el primer instante; no por nada… Sigue leyendo →




Ya nos queda un día menos

8 de julio

Noche folclórica con Axelrod: vulgaridad y trazo grueso

Acudí ayer a Sevilla para escuchar el último programa de abono de la ROSS. Justo cuando me bajaba del tren, un amigo me mandaba un WhatsApp preguntándome qué me parecía John Axelrod. Le respondí que aún no lo tenía claro, porque le he escuchado pocas cosas –Candide en La Scala y algunos conciertos en el Maestranza–, y que de momento me daba la impresión de ser un director "muy norteamericano: vistoso y encendido pero algo basto". Pues bien, el resultado artístico de la velada no hizo sino confirmar mi impresión y subrayar la parte más negativa de la misma. Comenzó el concierto, que iba de tema hispano y folclórico, con la Sinfonía sevillana de Joaquín Turina, no precisamente la mejor obra del autor pero sí una página agradecida que se escucha con placer si se saben extraer sus bellezas. Axelrod lo consiguió en un segundo movimiento paladeado con concentración, sensualidad y vuelo poético, pero no en los dos extremos, en los que dejó bien claras cuáles iban a ser las señas de identidad de sus lecturas: mucha vehemencia, mucha vida y mucha espectacularidad, pero con trazo considerablemente grueso –texturas espesas, amazacotadas–, tendencia al decibelio descontrolado y evidentes caídas en el efectismo. Todo sonó mucho, pero sonó regular y muy de cara a la galería. Venía a continuación un estreno mundial encargo de la ROSS: Arabescos, para violín y orquesta, del cordobés Lorenzo Palomo. Obra ecléctica, magníficamente escrita, en la que el compositor arrincona caso por completo sus señas más o menos nacionalistas –aún así, hay alguna que otra pincelada que podría haberse ahorrado– para ofrecer fuerza expresiva y marcados acentos dramáticos. Desdichadamente, tras diez minutos empieza a agotar sus ideas, y como en total dura veintidós, a la postre termina aburriendo. Alxerod hizo aquí un trabajo técnico formidable, pero quien deslumbró fue Alexandre Da Costa (Montreal, 1979), un señor que en tiempos llegó a ejercer de concertino de la ROSS y que ahora ha demostrado ser un solista de bandera, no ya por su sonido homogéneo, denso y de una firmeza asombrosa, sino por su capacidad para inyectar tensión, intensidad y sinceridad a una obra recién salida del horno. Vino luego la Sevilla de Albéniz, en orquestación de Frühbeck de Burgos. La interpretación fue zafia a más no poder (¡qué arranque, cielo santo!), estruendosa y chabacana, llena de contrastes dinámicos extremos y con una percusión desatada. El maestro burgalés, no precisamente el colmo de la finura como director, lo hacía muchísimo mejor. Volvió Da Costa para los Aires gitanos y la Habanera –arreglo de Bizet– de Sarasate, dos páginas que necesitan no solo un violín de virtuosismo supremo sino también un intérprete de un fuego y una sinceridad tales que nos hagan creer que son más que pirotecnia. Pues bien, este señor lo consiguió con creces ofreciendo recreaciones verdaderamente espectaculares, pero también llenas de expresividad. De los mejores solistas que recuerdo junto a la Sinfónica de Sevilla, así de claro. Vida breve de propina, bien acompañado por un Axelrod colorista y entusiasta. Tras un intermedio en el que parte del público se marchó pensando que el concierto había terminado –la primera parte resultó larguísima–, llegaron las Suites nº 1 y 2 del Sombrero de tres picos. Aquí Axelrod pareció dar lo mejor de sí mismo: aunque es cierto que siguió prestando más atención al trazo global que al detalle, y también que hubo un muy serio despiste en las maderas en La tarde, la batuta controló su tendencia al efectismo e hizo gala de un sentido del ritmo, de una jovialidad y hasta de una autenticidad folclórica encomiables. La Farruca, extraordinaria. ¡Qué fuerza y qué garra! Pero llegó la jota final y aquí el maestro volvió a desmelenarse y montó la Obertura 1812. Un horror.  La orquesta evidenció desigualdades. Espléndida la cuerda, bien las maderas, estupendas las trompas y menos bien el resto de los metales, particularmente unos trombones que no empastaron en ningún momento y que sobreactuaron en más de una ocasión con la total complicidad del podio. "Con este concierto, los grandes músicos de la ROSS nos dejarán muy claro no solo lo que es una Sinfonía sevillana, sino también lo que significa una nueva era", dice el maestro en el programa de mano. Pues sí, queda bien claro lo que va a ser esta nueva era con Axelrod de titular.



E così dolce il suon della sua voce...

6 de julio

¡Qué lujo de temporada 2016-2017 en Sabadell!

Contrariamente. Contra todo pronóstico. Este año los sabadellenses estamos de enhorabuena pues hemos conocido a principios de julio los distintos repartos de las óperas que se representarán la próxima temporada 2016-2017 en nuestro Teatre de La Faràndula. Desvelado el suspense que para mí supone cada año tener que esperar hasta septiembre para saberlo, ahora, con esta estupenda perspectiva, se me hará largo tener que aguardar las fechas de estreno de cada una de ellas, pues en definitiva todas son interesantes por un motivo o por otro. La temporada 2016-2017, se puede definir como equilibrada y bien escogida, a la par que inteligente. Mozart, Puccini – como no, nuestro querido Puccini que no nos falte nunca- y Bizet. Y en el mes de noviembre las “Goyescas” de Granados, en la que intervendrán el barítono CARLES DAZA, y junto a él, las voces de MARTA MATHÉU, ALBERT CASALS y LAURA VILA, bajo la dirección del maestro RUBÉN GIMENO. Aunque atractivas todas ellas, continuo haciendo una vez más una reivindicación a la ASSOCIACIÓ D´AMICS DE L´ÒPERA DE SABADELL y que apunta, como siempre, hacia nuestro género propio que, desgraciadamente, otro curso más, vuelve a no tener cabida en Sabadell. Me estoy refiriendo, claro está, a la zarzuela. La zarzuela gusta y llena el teatro. Entonces me pregunto yo, ¿por qué ese empeño en no programarla? ¿Por costes? Quizás sí, y su motivos – que desconozco- tengan desde la A.A.O.S pero siempre se puede recurrir a versiones en concierto, que también funcionan y además bien, o en su caso, a conciertos en los cuales se repasen las mejores páginas del repertorio zarzuelístico, innovando, que hay mucha y muy bonita música para que el público conozca y sin la necesidad de tener que recurrir a las mil y una veces ya interpretadas piezas. Solo falta el empeño, las ganas, la ilusión. Si se quiere, se puede. Como ya vengo haciendo cada temporada, aquí queda mi petición. Un voto para nuestra zarzuela, por favor, que es querida a lo largo y ancho del planeta. Y para empezar… un Mozart Casi hecho con pícara alevosía, y en fechas más que idóneas y propicias, regresa al escenario vallesano -después de unos cuantos años de ausencia- el mito de “Don Juan Tenorio” que se estrenará a finales de octubre y se mantendrá en cartel por diversos teatros catalanes hasta mediados del mes de noviembre. “Don Giovanni”, quizás la obra maestra del compositor salzburgués contará en esta ocasión para su papel protagonista con una de las mejores voces que han salido de la cantera sabadellense, el barítono CARLES DAZA que debuta este papel en nuestro teatro después de haberlo ya interpretado en una plaza como el Teatro Campoamor de Oviedo y con notable éxito. Un papel exigente, largo y comprometido al que el barítono catalán imprimirá su sello y características propias, y quien desde hace ya mucho tiempo, la A.A.O.S confía roles que suponen, más que una consolidación del artista una confirmación de sus facultades vocales que han ido mejorando y ampliándose a lo largo de todos estos años. Sin duda, nadie debería perderse esta gran oportunidad que se nos está brindando la A.A.O.S para con este intérprete. A su lado, TONI MARSOL pondrá vida a Leporello y Donna Anna será intepretada por NÚRIA VILÀ. En esta ocasión, a diferencia de la edición anterior, el papel de Don Ottavio se ha confiado al tenor DAVID ALEGRET, mientras que será EUGÈNIA MONTENEGRO  la encargada de afrontar a Donna Elvira, y la joven SARA BLANCH encarnará a la pizpireta Zerlina. El Masetto de JUAN CARLES ESTEVE y el Comendador de SINHO KIM completan el reparto. Todos ellos bajo la batuta del maestro DANIEL GIL DE TEJADA  con la puesta en escena de PAU MONTERDE. Este inicio de temporada supone una gran ilusión y un preludio del lujo y brillo que tiene este año. “Sei splendida e lucente…M'esalto! E n'ho il perché! Y efectivamente espléndida, luciente y perfecta es la segunda de las grandes óperas que se verán esta temporada. Así reza en el libreto cuando Lescaut se refiere a su hermana en el segundo acto, cuando la ve envuelta de riqueza y lujo. Así lo parafraseo yo para introducir una de las mejores y más excelentes óperas que salieron de la pluma del compositor de Lucca. Pero además, es que aquí, en esta frase, se encierra quizás uno de los momentos más bellos que, para esta ópera, Puccini escribió para el barítono. Su primer gran éxito, “Manon Lescaut”, es una ópera que nunca se ha representado en nuestra ciudad y a nivel personal, constituye para mí, el bombón de este año. Sus funciones se iniciarán durante el mes de febrero, y que, al igual que “Don Giovanni” también desfilarán por varios teatros de Catalunya. En cuanto al reparto, pues de nuevo de lujo. Nos visitan otra vez la pareja formada por MARIBEL ORTEGA y ENRIQUE FERRER quienes el año pasado ya nos impresionaron con su Desdemona y Otello respectivamente, por tanto, el éxito está asegurado. La musicalidad de Maribel Ortega al servicio de la pasión y arrebato de Enrique Ferrer. Pero… es que tiene más peros esta “Manon Lescaut” – y advierto de nuevo aunque sea muy redundante- nadie, absolutamente nadie, debe perderse. ¿Motivos? Pues muchos. Podría ahora hacer alardes de sus inspiradas melodías, de la pasión que se encierra en el entrallado del pentagrama, sus músicas que tan bien retratan y definen los ambientes, personajes excelsamente perfilados, verismo al servicio del goce de los más viscerales oyentes. Y continuaría con su descriptivo y brillante intermezzo, y un cuarto acto que te levanta de la silla y… No acabaría… Pero como decía, hay otro elemento de esta “Manon Lescaut” que me motiva especialmente y es el lujazo de poder escuchar a CARLES DAZA – por tercera vez en esta temporada- en un papel que creo que a un cantante como él le va como anillo al dedo. No es un personaje, Lescaut, que sea largo o que cante mucho, se limita a ser un espectador de lujo de los acontecimientos aunque también tiene su corazoncito, pero la verdad es que este gran momento suyo – que servía como separador para introducir esta “Manon Lescaut” – es el instante en que se puede lucir y mucho. Y Carles aquí auguro que lo va a hacer así. No me cabe la menor duda. El “Sei splendida e lucente” viene precedido de un momento en que la música describe a la perfección el mundo volátil y frívolo de palacios fríos y dorados para dar paso a esta aria del barítono que se encadena con la no menos bellísima “In quelle trine morbide” de la soprano y que muere en un apasionado dueto lírico que nos retorna la frialdad del resplandeciente oro del cual es víctima Manon, por ambición desenfrenada. Siempre he dicho que me encantaría escucharle este fragmento porque es una voz bonita y fresca, que además frasea bien dando siempre la intención adecuada. Ahora por fin podré escuchársela, pero para ello, tendré que esperar hasta el mes de febrero. Carles Daza, un artista que he visto nacer profesionalmente en Sabadell y al quien vengo siguiendo su carrera desde aquél entonces. Me convenció en su día con su Silvio, cuando corría el año 2005. Ahora, 11 años después, con la voz más madura, no tengo la menor duda de que lo mismo hará con este personaje. Junto al triunvirato ORTEGA-FERRER-DAZA, a su lado, el Edmondo será interpretado por el tenor CARLES CREMADES, mientras que el recaudador Geronte di Ravoir se ha encomendado a JUAN CARLES ESTEVE y el maestro de baile a otro gran conocidísimo de la casa, CARLES ORTIZ. Con ellos, batuta en mano del maestro DANIEL GIL DE TEJADA, mientras que la producción y dirección de escena está al cargo del tándem JORDI GALOBART – CARLES ORTIZ. Auguro éxito para esta “Manon Lescaut”… contando los días ya para que llegue el mes de febrero. Y la más popular Este honor se le concede esta temporada a la archiconocida y muy representada “Carmen” de Bizet, en la que de nuevo repiten JORDI GALOBART - CARLES ORTIZ en la escenografía, aunque será el maestro SANTIAGO SERRATE quien esté al frente de la ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL VALLÈS. Y entre las repeticiones anda el juego esta temporada, porque ENRIQUE FERRER colgará en el perchero las vestiduras de Des Grieux para enfundarse el uniforme de los Dragones de Alcalá y poner vida y voz a Don José, personaje que, lo mismo que sucede con su Des Grieux, tengo muchas ganas de escucharle. Y ya puestos a pedir… el año pasado fue “Otello”, este “Des Grieux” y “Don José”… Y para el que viene… ¿Por qué no cerrar el círculo con Cavaradossi, otro de los personajes por el que tengo especial estima? Al igual que hacía con la zarzuela al principio de este artículo, aquí dejo por escrito el deseo. Lo más difícil, que se cumpla. Interesante, y mucho, será también la incursión de LAURA VILA con la Carmen. La mezzosoprano regresa al teatro de la Faràndula de Sabadell con un gran personaje al que puede dotar de múltiples matices y expresividad. La voz es musical y el fraseo excelente. Tengo ganas de saber cómo enfoca y afronta este gran, gran papel. Al lado de ambos, la musicalidad de la soprano MAITE ALBEROLA que será nuestra Micaela en esta ocasión y de nuevo TONI MARSOL en el corto, pero comprometido papel-bombón que es ni más ni menos el role de Escamillo. Completan el reparto CARLOS PACHÓN, BEATRIZ JIMÉNEZ, ASSUMPTA CUMI, JORDI CASANOVA, JOAN CARLES ESTEVE y JOAN GARCIA GOMÀ. Estas funciones darán comienzo en el mes de mayo, y al igual que las dos anteriores, también se podrán disfrutar en otras ciudades de la geografía catalana. En resumen una temporada completa y con gustos para todos, para aquellos que adoran las melodías de Mozart y para los que amamos el verismo. Obras populares con repartos de auténtico lujo que harán de esta estación un año memorable para la A.A.O.S y para Sabadell.  

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2 de julio

Cuando la juventud se amalgama con la maestría: Plácido Domingo conquista el Bernabeu

El pasado miércoles el estadio del Real Madrid se vistió nuevamente de gala y en esta ocasión no para celebrar la gloria y la conquista de la undécima copa de Europa con los jugadores como había sucedido un mes antes. No. El miércoles no iba de copas ni de trofeos. Todo el meollo se centró en el arte, la cultura, la música y en los sentimientos. Pero también floraron por el ambiente el agradecimiento y el respeto, unidos indisolublemente con la admiración. Hace tres noches pues que el Santiago Bernabéu sacó una vez más sus mejores galas para homenajear al más grande, a la voz que, al igual que un viejo lobo de mar, sigue surcando aún mares y arrastrando poderosamente a los aficionados a la ópera con el poderío de su carisma y su arte. Ni la peor de las tempestades ha logrado hundir el barco. Un gran despliegue logístico, chispa e ilusión, mucha ilusión y buenas causas hicieron del evento un éxito rotundo de asistencia en un lugar en el que días antes, la verde hierba madridista, testigo mudo y sufrido de las más grandes victorias de su equipo, había cedido su lugar para transformar el recinto en el escenario de un macroconcierto muy especial. Plácido en el Alma Enmarcado en un acto que tenía como telón de fondo la Fundación Alma del Real Madrid. Con ella, el club blanco rendía tributo a los recién cumplidos tres veces veinticinco – como él mismo reza con simpatía- de PLÁCIDO DOMINGO, tenor universal, madridista de pro, socio de honor del club e intérprete del Himno del Centenario. La cita ineludible. Un concierto denominado, sabiamente, “Plácido en el Alma”. Jamás un título había tenido un gancho y un significado tan especial, tan bonito y tan sentimental. “Plácido en el Alma” aunque la grafía mayúscula maquille, descaradamente y en el mejor sentido de la palabra, el significado que para muchos de nosotros supone la figura de una voz como la suya. Plácido Domingo cantó de riguroso negro en el templo blanco del equipo de sus sueños y acompañado, arropado y admirado por múltiples artistas de diversas disciplinas que no quisieron perderse el agasajo a un artista que es querido a ambos lados del mundo, irrepetible e único. Con un BERTÍN OSBORNE en su papel de maestro de ceremonias, y después de que la Orquesta Sinfónica de Madrid interpretara la inevitable obertura de “La forza del destino” Plácido Domingo abrió la velada con un “Nemico della patria” de la “Andrea Chénier” de Giordano, una pieza especialmente conmovedora, por la que siento un real aprecio y que hizo poner al estadio de pie nada más empezar. La voz de Domingo, sorprendentemente en un estado óptimo llenó hasta el último rincón del templo madridista para así dar paso al también tenor ANDREA BOCELLI que interpretó la difícil “Pour mon ame” de “La Fille du regiment” para después, cantar junto al maestro Domingo el primero de los variopintos dúos que el tenor español interpretó a lo largo de una dilatada noche. En esta ocasión fue el tenor madrileño, cantando pero de barítono, quien secundó al italiano con “Au fond du temple saint” de “Los pescadores de Perlas” de Bizet. Se intercalaron de por medio cantantes como DIEGO TORRES con su famoso “Color esperanza” mientras que el talento y sentimiento de SARA BARASse fundió a la perfección con la voz de Plácido Domingo firmando uno de los momentos más emotivos. En la tarde noche madrileña iba ya asomando el crepúsculo que, inexorable, caía desplomado desde el cielo, haciendo subir la temperatura del momento. Después de un “No puede ser” para el que solo puedo decir que me tocó el alma, ahora sí, escrito en minúscula, ambos, como si todo a su alrededor se hubiera desvanecido sellaron uno de los instantes mágicos de la velada. El desgarro de la copla “Ojos verdes” en la garganta de Domingo, que interpretó de forma sentida, susurrada y lanzando cada palabra al aire con arte y maestría, fueron bazas suficientes para que Sara Baras se dejara seducir – lógico ante esta gran voz- y ofrecernos lo mejor de sí. Otros momentos significativosY aunque creía lo contrario cuando leí en su momento la larga lista de artistas que acompañarían al Maestro, debo decir que Plácido cantó y mucho a lo largo de la noche. Y es de agradecer. Con IL VOLO, grupo que según Domingo descubrieron sus nietos pequeños, entonaron la bellísima “Non ti scordar di me”. Cuatro voces excepcionales encima de las tablas. La incipiente juventud arropada por la sabia experiencia. Todos ellos, todos los presenten admirando la versatilidad y la capacidad camaleónica de Plácido Domingo. Del más grande. El tango “Volver” al unísono con JUANESdejó también un especial regusto y un saludo a los muchos y numerosos argentinos que también comparten con los españoles, nuestra voz más universal. Y con todo ello, la noche iba avanzando, ligera, y con más sorpresas. Una sin par “Granadinas” de la zarzuela “Los Emigrantes” entonó Domingo antes de acompañar al piano a BERTÍN OSBORNEen una irreconocible versión de “My way”. Un pianista de lujo que incluso cantó un par de frases de esta inmortal canción, popular y bella donde las haya, que en la voz de “La voz” sonó siempre mucho mejor. Para Domingo, la actuación siguiente tuvo, como no, especial condescendencia. Una vez su hijo PLÁCIDO DOMINGO JR.  interpretara la preciosa “Sabor a mí” cuyo fraseo tiene bastante de Plácido padre, ambos, se unieron para cantar otro de los exitazos de principios de los 80, el “Perhaps love” del tristemente fallecido John Denver. El “Seré” de PABLO ALBORÁN en la voz de Domingo sonó extraordinariamente bien y los dos intérpretes, marcaron uno de los momentos más esperados por el público que llenaba el estadio. De nuevo la juventud unida con la maestría. Podría hablar y hablar de ello, pues la noche fue larga y el arte allí encima inmenso, pero, como todas las cosas, siempre hay una pieza con la cual, de entre todas, es para una la más especial. Y en un acontecimiento como este no podía ser de otra manera. Adoro Sí. Su voz, su carisma, su arte, su talento y la capacidad que tiene Domingo de seguir emocionándome como el primer día. Y con 75 años… Es difícil decantarse por uno o por otro momento, por lo tanto, me permito la licencia de quedarme con tres: en primer lugar su “Nemico della patria” seguida de su “No puede ser”, piezas que ya le había escuchado. Pero el premio, la medalla de oro va en esta ocasión para el dueto que Plácido Domingo hizo con el almeriense DAVID BISBAL. Ese “Adoro” de Armando Manzanero tuvo el poder y la magia que solo dos voces como las suyas pueden transmitir en sus respectivas disciplinas. La melodía es bella. Lo que explica, pura felicidad. La emoción del momento, la sorpresa que me tenían reservada y todos mis sentimientos a flor de piel, provocaron en mí lágrimas, unas de las tantas que ya había derramado a lo largo de la noche. ¿Adoro? Sí. Lo adoramos y no es por menos. E in un sol bacio, abbraccio tutte le genti amar Todos querían lo mismo. Un abrazo, una foto, un recuerdo, unas palabras, una mirada, un apretón de manos y un beso del Maestro. Y generosamente el Maestro Domingo tuvo para ellos todo esto y más. Sólo una fuerza de la naturaleza es capaz de ello. Los únicos hombros que pueden soportar el peso de la fama de una forma completamente ligera. Este es Plácido Domingo. Un extraordinario artista.

Georges Bizet
(1838 – 1875)

Georges Bizet (25 de octubre de 1838 - 3 de junio de 1875) fue un compositor francés perteneciente al periodo romántico. Llamado Georges por sus familiares y amigos, es conocido por este nombre, aunque su verdadero nombre era Alexandre César Léopold. Procedente de una familia de músicos, resultó ser un niño prodigio capaz de ingresar en el Conservatorio de París cuando tenía nueve años, siendo allí discípulo de Zimmermann, Marmontel y Halévy. En 1857 compartió un premio ofrecido por Jacques Offenbach con la ópera en un acto Le Docteur Miracle, y obtuvo el codiciado Premio de Roma. Según las condiciones de la beca, estudió en Roma durante tres años. Allí fue desarrollando su talento con obras tales como la Sinfonía en Do y la ópera Don Procopio. Aparte de este periodo de residencia en Roma, Bizet vivió en el área de París durante toda su vida.



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