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Música Clásica y ópera de Classissima

Georges Bizet

miércoles 24 de agosto de 2016


Ya nos queda un día menos

8 de julio

Noche folclórica con Axelrod: vulgaridad y trazo grueso

Ya nos queda un día menosAcudí ayer a Sevilla para escuchar el último programa de abono de la ROSS. Justo cuando me bajaba del tren, un amigo me mandaba un WhatsApp preguntándome qué me parecía John Axelrod. Le respondí que aún no lo tenía claro, porque le he escuchado pocas cosas –Candide en La Scala y algunos conciertos en el Maestranza–, y que de momento me daba la impresión de ser un director "muy norteamericano: vistoso y encendido pero algo basto". Pues bien, el resultado artístico de la velada no hizo sino confirmar mi impresión y subrayar la parte más negativa de la misma. Comenzó el concierto, que iba de tema hispano y folclórico, con la Sinfonía sevillana de Joaquín Turina, no precisamente la mejor obra del autor pero sí una página agradecida que se escucha con placer si se saben extraer sus bellezas. Axelrod lo consiguió en un segundo movimiento paladeado con concentración, sensualidad y vuelo poético, pero no en los dos extremos, en los que dejó bien claras cuáles iban a ser las señas de identidad de sus lecturas: mucha vehemencia, mucha vida y mucha espectacularidad, pero con trazo considerablemente grueso –texturas espesas, amazacotadas–, tendencia al decibelio descontrolado y evidentes caídas en el efectismo. Todo sonó mucho, pero sonó regular y muy de cara a la galería. Venía a continuación un estreno mundial encargo de la ROSS: Arabescos, para violín y orquesta, del cordobés Lorenzo Palomo. Obra ecléctica, magníficamente escrita, en la que el compositor arrincona caso por completo sus señas más o menos nacionalistas –aún así, hay alguna que otra pincelada que podría haberse ahorrado– para ofrecer fuerza expresiva y marcados acentos dramáticos. Desdichadamente, tras diez minutos empieza a agotar sus ideas, y como en total dura veintidós, a la postre termina aburriendo. Alxerod hizo aquí un trabajo técnico formidable, pero quien deslumbró fue Alexandre Da Costa (Montreal, 1979), un señor que en tiempos llegó a ejercer de concertino de la ROSS y que ahora ha demostrado ser un solista de bandera, no ya por su sonido homogéneo, denso y de una firmeza asombrosa, sino por su capacidad para inyectar tensión, intensidad y sinceridad a una obra recién salida del horno. Vino luego la Sevilla de Albéniz, en orquestación de Frühbeck de Burgos. La interpretación fue zafia a más no poder (¡qué arranque, cielo santo!), estruendosa y chabacana, llena de contrastes dinámicos extremos y con una percusión desatada. El maestro burgalés, no precisamente el colmo de la finura como director, lo hacía muchísimo mejor. Volvió Da Costa para los Aires gitanos y la Habanera –arreglo de Bizet– de Sarasate, dos páginas que necesitan no solo un violín de virtuosismo supremo sino también un intérprete de un fuego y una sinceridad tales que nos hagan creer que son más que pirotecnia. Pues bien, este señor lo consiguió con creces ofreciendo recreaciones verdaderamente espectaculares, pero también llenas de expresividad. De los mejores solistas que recuerdo junto a la Sinfónica de Sevilla, así de claro. Vida breve de propina, bien acompañado por un Axelrod colorista y entusiasta. Tras un intermedio en el que parte del público se marchó pensando que el concierto había terminado –la primera parte resultó larguísima–, llegaron las Suites nº 1 y 2 del Sombrero de tres picos. Aquí Axelrod pareció dar lo mejor de sí mismo: aunque es cierto que siguió prestando más atención al trazo global que al detalle, y también que hubo un muy serio despiste en las maderas en La tarde, la batuta controló su tendencia al efectismo e hizo gala de un sentido del ritmo, de una jovialidad y hasta de una autenticidad folclórica encomiables. La Farruca, extraordinaria. ¡Qué fuerza y qué garra! Pero llegó la jota final y aquí el maestro volvió a desmelenarse y montó la Obertura 1812. Un horror.  La orquesta evidenció desigualdades. Espléndida la cuerda, bien las maderas, estupendas las trompas y menos bien el resto de los metales, particularmente unos trombones que no empastaron en ningún momento y que sobreactuaron en más de una ocasión con la total complicidad del podio. "Con este concierto, los grandes músicos de la ROSS nos dejarán muy claro no solo lo que es una Sinfonía sevillana, sino también lo que significa una nueva era", dice el maestro en el programa de mano. Pues sí, queda bien claro lo que va a ser esta nueva era con Axelrod de titular.

E così dolce il suon della sua voce...

6 de julio

¡Qué lujo de temporada 2016-2017 en Sabadell!

Contrariamente. Contra todo pronóstico. Este año los sabadellenses estamos de enhorabuena pues hemos conocido a principios de julio los distintos repartos de las óperas que se representarán la próxima temporada 2016-2017 en nuestro Teatre de La Faràndula. Desvelado el suspense que para mí supone cada año tener que esperar hasta septiembre para saberlo, ahora, con esta estupenda perspectiva, se me hará largo tener que aguardar las fechas de estreno de cada una de ellas, pues en definitiva todas son interesantes por un motivo o por otro. La temporada 2016-2017, se puede definir como equilibrada y bien escogida, a la par que inteligente. Mozart, Puccini – como no, nuestro querido Puccini que no nos falte nunca- y Bizet. Y en el mes de noviembre las “Goyescas” de Granados, en la que intervendrán el barítono CARLES DAZA, y junto a él, las voces de MARTA MATHÉU, ALBERT CASALS y LAURA VILA, bajo la dirección del maestro RUBÉN GIMENO. Aunque atractivas todas ellas, continuo haciendo una vez más una reivindicación a la ASSOCIACIÓ D´AMICS DE L´ÒPERA DE SABADELL y que apunta, como siempre, hacia nuestro género propio que, desgraciadamente, otro curso más, vuelve a no tener cabida en Sabadell. Me estoy refiriendo, claro está, a la zarzuela. La zarzuela gusta y llena el teatro. Entonces me pregunto yo, ¿por qué ese empeño en no programarla? ¿Por costes? Quizás sí, y su motivos – que desconozco- tengan desde la A.A.O.S pero siempre se puede recurrir a versiones en concierto, que también funcionan y además bien, o en su caso, a conciertos en los cuales se repasen las mejores páginas del repertorio zarzuelístico, innovando, que hay mucha y muy bonita música para que el público conozca y sin la necesidad de tener que recurrir a las mil y una veces ya interpretadas piezas. Solo falta el empeño, las ganas, la ilusión. Si se quiere, se puede. Como ya vengo haciendo cada temporada, aquí queda mi petición. Un voto para nuestra zarzuela, por favor, que es querida a lo largo y ancho del planeta. Y para empezar… un Mozart Casi hecho con pícara alevosía, y en fechas más que idóneas y propicias, regresa al escenario vallesano -después de unos cuantos años de ausencia- el mito de “Don Juan Tenorio” que se estrenará a finales de octubre y se mantendrá en cartel por diversos teatros catalanes hasta mediados del mes de noviembre. “Don Giovanni”, quizás la obra maestra del compositor salzburgués contará en esta ocasión para su papel protagonista con una de las mejores voces que han salido de la cantera sabadellense, el barítono CARLES DAZA que debuta este papel en nuestro teatro después de haberlo ya interpretado en una plaza como el Teatro Campoamor de Oviedo y con notable éxito. Un papel exigente, largo y comprometido al que el barítono catalán imprimirá su sello y características propias, y quien desde hace ya mucho tiempo, la A.A.O.S confía roles que suponen, más que una consolidación del artista una confirmación de sus facultades vocales que han ido mejorando y ampliándose a lo largo de todos estos años. Sin duda, nadie debería perderse esta gran oportunidad que se nos está brindando la A.A.O.S para con este intérprete. A su lado, TONI MARSOL pondrá vida a Leporello y Donna Anna será intepretada por NÚRIA VILÀ. En esta ocasión, a diferencia de la edición anterior, el papel de Don Ottavio se ha confiado al tenor DAVID ALEGRET, mientras que será EUGÈNIA MONTENEGRO  la encargada de afrontar a Donna Elvira, y la joven SARA BLANCH encarnará a la pizpireta Zerlina. El Masetto de JUAN CARLES ESTEVE y el Comendador de SINHO KIM completan el reparto. Todos ellos bajo la batuta del maestro DANIEL GIL DE TEJADA  con la puesta en escena de PAU MONTERDE. Este inicio de temporada supone una gran ilusión y un preludio del lujo y brillo que tiene este año. “Sei splendida e lucente…M'esalto! E n'ho il perché! Y efectivamente espléndida, luciente y perfecta es la segunda de las grandes óperas que se verán esta temporada. Así reza en el libreto cuando Lescaut se refiere a su hermana en el segundo acto, cuando la ve envuelta de riqueza y lujo. Así lo parafraseo yo para introducir una de las mejores y más excelentes óperas que salieron de la pluma del compositor de Lucca. Pero además, es que aquí, en esta frase, se encierra quizás uno de los momentos más bellos que, para esta ópera, Puccini escribió para el barítono. Su primer gran éxito, “Manon Lescaut”, es una ópera que nunca se ha representado en nuestra ciudad y a nivel personal, constituye para mí, el bombón de este año. Sus funciones se iniciarán durante el mes de febrero, y que, al igual que “Don Giovanni” también desfilarán por varios teatros de Catalunya. En cuanto al reparto, pues de nuevo de lujo. Nos visitan otra vez la pareja formada por MARIBEL ORTEGA y ENRIQUE FERRER quienes el año pasado ya nos impresionaron con su Desdemona y Otello respectivamente, por tanto, el éxito está asegurado. La musicalidad de Maribel Ortega al servicio de la pasión y arrebato de Enrique Ferrer. Pero… es que tiene más peros esta “Manon Lescaut” – y advierto de nuevo aunque sea muy redundante- nadie, absolutamente nadie, debe perderse. ¿Motivos? Pues muchos. Podría ahora hacer alardes de sus inspiradas melodías, de la pasión que se encierra en el entrallado del pentagrama, sus músicas que tan bien retratan y definen los ambientes, personajes excelsamente perfilados, verismo al servicio del goce de los más viscerales oyentes. Y continuaría con su descriptivo y brillante intermezzo, y un cuarto acto que te levanta de la silla y… No acabaría… Pero como decía, hay otro elemento de esta “Manon Lescaut” que me motiva especialmente y es el lujazo de poder escuchar a CARLES DAZA – por tercera vez en esta temporada- en un papel que creo que a un cantante como él le va como anillo al dedo. No es un personaje, Lescaut, que sea largo o que cante mucho, se limita a ser un espectador de lujo de los acontecimientos aunque también tiene su corazoncito, pero la verdad es que este gran momento suyo – que servía como separador para introducir esta “Manon Lescaut” – es el instante en que se puede lucir y mucho. Y Carles aquí auguro que lo va a hacer así. No me cabe la menor duda. El “Sei splendida e lucente” viene precedido de un momento en que la música describe a la perfección el mundo volátil y frívolo de palacios fríos y dorados para dar paso a esta aria del barítono que se encadena con la no menos bellísima “In quelle trine morbide” de la soprano y que muere en un apasionado dueto lírico que nos retorna la frialdad del resplandeciente oro del cual es víctima Manon, por ambición desenfrenada. Siempre he dicho que me encantaría escucharle este fragmento porque es una voz bonita y fresca, que además frasea bien dando siempre la intención adecuada. Ahora por fin podré escuchársela, pero para ello, tendré que esperar hasta el mes de febrero. Carles Daza, un artista que he visto nacer profesionalmente en Sabadell y al quien vengo siguiendo su carrera desde aquél entonces. Me convenció en su día con su Silvio, cuando corría el año 2005. Ahora, 11 años después, con la voz más madura, no tengo la menor duda de que lo mismo hará con este personaje. Junto al triunvirato ORTEGA-FERRER-DAZA, a su lado, el Edmondo será interpretado por el tenor CARLES CREMADES, mientras que el recaudador Geronte di Ravoir se ha encomendado a JUAN CARLES ESTEVE y el maestro de baile a otro gran conocidísimo de la casa, CARLES ORTIZ. Con ellos, batuta en mano del maestro DANIEL GIL DE TEJADA, mientras que la producción y dirección de escena está al cargo del tándem JORDI GALOBART – CARLES ORTIZ. Auguro éxito para esta “Manon Lescaut”… contando los días ya para que llegue el mes de febrero. Y la más popular Este honor se le concede esta temporada a la archiconocida y muy representada “Carmen” de Bizet, en la que de nuevo repiten JORDI GALOBART - CARLES ORTIZ en la escenografía, aunque será el maestro SANTIAGO SERRATE quien esté al frente de la ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL VALLÈS. Y entre las repeticiones anda el juego esta temporada, porque ENRIQUE FERRER colgará en el perchero las vestiduras de Des Grieux para enfundarse el uniforme de los Dragones de Alcalá y poner vida y voz a Don José, personaje que, lo mismo que sucede con su Des Grieux, tengo muchas ganas de escucharle. Y ya puestos a pedir… el año pasado fue “Otello”, este “Des Grieux” y “Don José”… Y para el que viene… ¿Por qué no cerrar el círculo con Cavaradossi, otro de los personajes por el que tengo especial estima? Al igual que hacía con la zarzuela al principio de este artículo, aquí dejo por escrito el deseo. Lo más difícil, que se cumpla. Interesante, y mucho, será también la incursión de LAURA VILA con la Carmen. La mezzosoprano regresa al teatro de la Faràndula de Sabadell con un gran personaje al que puede dotar de múltiples matices y expresividad. La voz es musical y el fraseo excelente. Tengo ganas de saber cómo enfoca y afronta este gran, gran papel. Al lado de ambos, la musicalidad de la soprano MAITE ALBEROLA que será nuestra Micaela en esta ocasión y de nuevo TONI MARSOL en el corto, pero comprometido papel-bombón que es ni más ni menos el role de Escamillo. Completan el reparto CARLOS PACHÓN, BEATRIZ JIMÉNEZ, ASSUMPTA CUMI, JORDI CASANOVA, JOAN CARLES ESTEVE y JOAN GARCIA GOMÀ. Estas funciones darán comienzo en el mes de mayo, y al igual que las dos anteriores, también se podrán disfrutar en otras ciudades de la geografía catalana. En resumen una temporada completa y con gustos para todos, para aquellos que adoran las melodías de Mozart y para los que amamos el verismo. Obras populares con repartos de auténtico lujo que harán de esta estación un año memorable para la A.A.O.S y para Sabadell.  




E così dolce il suon della sua voce...

2 de julio

Cuando la juventud se amalgama con la maestría: Plácido Domingo conquista el Bernabeu

El pasado miércoles el estadio del Real Madrid se vistió nuevamente de gala y en esta ocasión no para celebrar la gloria y la conquista de la undécima copa de Europa con los jugadores como había sucedido un mes antes. No. El miércoles no iba de copas ni de trofeos. Todo el meollo se centró en el arte, la cultura, la música y en los sentimientos. Pero también floraron por el ambiente el agradecimiento y el respeto, unidos indisolublemente con la admiración. Hace tres noches pues que el Santiago Bernabéu sacó una vez más sus mejores galas para homenajear al más grande, a la voz que, al igual que un viejo lobo de mar, sigue surcando aún mares y arrastrando poderosamente a los aficionados a la ópera con el poderío de su carisma y su arte. Ni la peor de las tempestades ha logrado hundir el barco. Un gran despliegue logístico, chispa e ilusión, mucha ilusión y buenas causas hicieron del evento un éxito rotundo de asistencia en un lugar en el que días antes, la verde hierba madridista, testigo mudo y sufrido de las más grandes victorias de su equipo, había cedido su lugar para transformar el recinto en el escenario de un macroconcierto muy especial. Plácido en el Alma Enmarcado en un acto que tenía como telón de fondo la Fundación Alma del Real Madrid. Con ella, el club blanco rendía tributo a los recién cumplidos tres veces veinticinco – como él mismo reza con simpatía- de PLÁCIDO DOMINGO, tenor universal, madridista de pro, socio de honor del club e intérprete del Himno del Centenario. La cita ineludible. Un concierto denominado, sabiamente, “Plácido en el Alma”. Jamás un título había tenido un gancho y un significado tan especial, tan bonito y tan sentimental. “Plácido en el Alma” aunque la grafía mayúscula maquille, descaradamente y en el mejor sentido de la palabra, el significado que para muchos de nosotros supone la figura de una voz como la suya. Plácido Domingo cantó de riguroso negro en el templo blanco del equipo de sus sueños y acompañado, arropado y admirado por múltiples artistas de diversas disciplinas que no quisieron perderse el agasajo a un artista que es querido a ambos lados del mundo, irrepetible e único. Con un BERTÍN OSBORNE en su papel de maestro de ceremonias, y después de que la Orquesta Sinfónica de Madrid interpretara la inevitable obertura de “La forza del destino” Plácido Domingo abrió la velada con un “Nemico della patria” de la “Andrea Chénier” de Giordano, una pieza especialmente conmovedora, por la que siento un real aprecio y que hizo poner al estadio de pie nada más empezar. La voz de Domingo, sorprendentemente en un estado óptimo llenó hasta el último rincón del templo madridista para así dar paso al también tenor ANDREA BOCELLI que interpretó la difícil “Pour mon ame” de “La Fille du regiment” para después, cantar junto al maestro Domingo el primero de los variopintos dúos que el tenor español interpretó a lo largo de una dilatada noche. En esta ocasión fue el tenor madrileño, cantando pero de barítono, quien secundó al italiano con “Au fond du temple saint” de “Los pescadores de Perlas” de Bizet. Se intercalaron de por medio cantantes como DIEGO TORRES con su famoso “Color esperanza” mientras que el talento y sentimiento de SARA BARASse fundió a la perfección con la voz de Plácido Domingo firmando uno de los momentos más emotivos. En la tarde noche madrileña iba ya asomando el crepúsculo que, inexorable, caía desplomado desde el cielo, haciendo subir la temperatura del momento. Después de un “No puede ser” para el que solo puedo decir que me tocó el alma, ahora sí, escrito en minúscula, ambos, como si todo a su alrededor se hubiera desvanecido sellaron uno de los instantes mágicos de la velada. El desgarro de la copla “Ojos verdes” en la garganta de Domingo, que interpretó de forma sentida, susurrada y lanzando cada palabra al aire con arte y maestría, fueron bazas suficientes para que Sara Baras se dejara seducir – lógico ante esta gran voz- y ofrecernos lo mejor de sí. Otros momentos significativosY aunque creía lo contrario cuando leí en su momento la larga lista de artistas que acompañarían al Maestro, debo decir que Plácido cantó y mucho a lo largo de la noche. Y es de agradecer. Con IL VOLO, grupo que según Domingo descubrieron sus nietos pequeños, entonaron la bellísima “Non ti scordar di me”. Cuatro voces excepcionales encima de las tablas. La incipiente juventud arropada por la sabia experiencia. Todos ellos, todos los presenten admirando la versatilidad y la capacidad camaleónica de Plácido Domingo. Del más grande. El tango “Volver” al unísono con JUANESdejó también un especial regusto y un saludo a los muchos y numerosos argentinos que también comparten con los españoles, nuestra voz más universal. Y con todo ello, la noche iba avanzando, ligera, y con más sorpresas. Una sin par “Granadinas” de la zarzuela “Los Emigrantes” entonó Domingo antes de acompañar al piano a BERTÍN OSBORNEen una irreconocible versión de “My way”. Un pianista de lujo que incluso cantó un par de frases de esta inmortal canción, popular y bella donde las haya, que en la voz de “La voz” sonó siempre mucho mejor. Para Domingo, la actuación siguiente tuvo, como no, especial condescendencia. Una vez su hijo PLÁCIDO DOMINGO JR.  interpretara la preciosa “Sabor a mí” cuyo fraseo tiene bastante de Plácido padre, ambos, se unieron para cantar otro de los exitazos de principios de los 80, el “Perhaps love” del tristemente fallecido John Denver. El “Seré” de PABLO ALBORÁN en la voz de Domingo sonó extraordinariamente bien y los dos intérpretes, marcaron uno de los momentos más esperados por el público que llenaba el estadio. De nuevo la juventud unida con la maestría. Podría hablar y hablar de ello, pues la noche fue larga y el arte allí encima inmenso, pero, como todas las cosas, siempre hay una pieza con la cual, de entre todas, es para una la más especial. Y en un acontecimiento como este no podía ser de otra manera. Adoro Sí. Su voz, su carisma, su arte, su talento y la capacidad que tiene Domingo de seguir emocionándome como el primer día. Y con 75 años… Es difícil decantarse por uno o por otro momento, por lo tanto, me permito la licencia de quedarme con tres: en primer lugar su “Nemico della patria” seguida de su “No puede ser”, piezas que ya le había escuchado. Pero el premio, la medalla de oro va en esta ocasión para el dueto que Plácido Domingo hizo con el almeriense DAVID BISBAL. Ese “Adoro” de Armando Manzanero tuvo el poder y la magia que solo dos voces como las suyas pueden transmitir en sus respectivas disciplinas. La melodía es bella. Lo que explica, pura felicidad. La emoción del momento, la sorpresa que me tenían reservada y todos mis sentimientos a flor de piel, provocaron en mí lágrimas, unas de las tantas que ya había derramado a lo largo de la noche. ¿Adoro? Sí. Lo adoramos y no es por menos. E in un sol bacio, abbraccio tutte le genti amar Todos querían lo mismo. Un abrazo, una foto, un recuerdo, unas palabras, una mirada, un apretón de manos y un beso del Maestro. Y generosamente el Maestro Domingo tuvo para ellos todo esto y más. Sólo una fuerza de la naturaleza es capaz de ello. Los únicos hombros que pueden soportar el peso de la fama de una forma completamente ligera. Este es Plácido Domingo. Un extraordinario artista.

E così dolce il suon della sua voce...

19 de junio

Los cuarenta años de la Fundación Envera reúnen solidaridad, arte y compromiso

En la gala celebrada el pasado 1 de mayo en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, poco importaba si se cantaba muy bien o menos bien, si se lucía un bonito vestido o se llevaba un peinado mejor o peor acorde a la última moda o rozando reminiscencias de tiempos ya pasados. No, esto era lo de menos, ya que en este acto se dio una estupenda confluencia de voces y artistas que aunaron arte, solidaridad y compromiso, en una tarde noche de reconocimiento al trabajo hecho, al que se hace y, al que queda por hacer – que es mucho- y que va indisolublemente de la mano de personas concienciadas con ello. Pero además era también una velada de celebración: en primer lugar los 70 años de Iberia operando en vuelos desde España hasta América Latina, uniendo gentes, cultura, lengua, costumbres y maneras, enriqueciendo ambos países con lo mejor de cada uno de ellos. Sin lugar a dudas, pero, el peso del acto se centró en el festejo de la creación, hace ahora 40 años, de la Fundación Envera, una asociación destinada a dar asistencia, formación y empleo a mujeres y hombres con discapacidad. Una idea nacida de entre los trabajadores de Iberia, padres y madres de hijos discapacitados con la finalidad de que éstos tuvieran la posibilidad de derribar las altas montañas de los prejuicios sociales para así poder alcanzar un futuro mejor para ellos. El arte al servicio del compromiso social Antes de entrar a dar un repaso al repertorio del concierto es justo pasar lista y nombrar a todos aquellos artistas que ayudaron a hacer posible que esta gala tuviera lugar. Por orden de aparición: el tenor Enrique Ferrer, la soprano Auxiliadora Toledano, la también soprano María Ruiz, el tenor Israel Lozano y la soprano Ruth Iniesta, y finalmente la soprano Belén López-León. Y especialmente hacer eco de la colaboración y predisposición de aun artista del calibre y magnitud como es Plácido Domingo, siempre dispuesto y comprometido con las causas solidarias, así como la presencia de Antonio Vázquez, Presidente de International Airlines Group (IAG), grupo propietario de las aerolíneas British Airways, Iberia, Aer Lingus y Vueling. Por todo ello, me gustaría destacar, y de forma especial, un momento de este acto, que fue realmente emocionante y que no es otro que los niños de Envera dando toda muestra de respeto y cariño al Maestro Plácido Domingo, primero con una ofrenda floral de claveles blancos – la flor preferida del Maestro- y luego con un sentido “cumpleaños feliz” entonado por ellos mismos y capitaneado por el también tenor Antonio Vázquez. Aquellos niños al lado del más grande. Aquel hombre, aquel artista que siempre tiene una sonrisa y un gesto de cariño para todos. Y todos ellos rozando con sus manos y con sus besos al más magno intérprete de la ópera, disfrutando y compartiendo con él un rato de felicidad, de música y de devoción, cual si fuera un Dios, que con solo tocarlo se alivian penas, se da energía, lágrimas de alegría y bienestar. Todos querían alcanzar el frac del maestro, sus manos, y llevarse un abrazo al que Domingo respondió de forma extraordinaria. El concierto Empezaba diciendo que poco importaba quién cantaba o cómo se iba vestido porque de por si la entidad de la celebración dejaba en segundo lugar el repertorio ofrecido. Por ello, no voy a hacer un examen minucioso de todo lo interpretado, pero sí que me gustaría hacer un poco de hincapié quizás en los mejores momentos – para mí- del espectáculo. Después de que maestro ÓLIVER DÍAZ interpretara una burbujeante obertura de la ópera “Carmen”, el tenor ENRIQUE FERRER empezó con el “Ch´ella mi creda” de “La fanciulla del west” para dar paso a la intervención de AUXILIADORA TOLEDANO con un fragmento de la opereta “El murciélago” que responde al nombre de “Mein Herr Marquis”. Seguidamente una curiosa versión del bello dueto “Au fond du temple saint” de “Los pescadores de perlas de Bizet” interpretado por PLÁCIDO DOMINGO en el papel de Zurga, como barítono, y con el Nadir del tenor ANTONIO VÁZQUEZ. Y de Bizet a Giordanno con “La mamma morta” en la voz de la soprano MARÍA RUIZ. Y sin dejar de lado a los compositores italianos, Puccini como un hilo conductor, regresaba de nuevo al escenario para que el tenor ISRAEL LOZANO y la soprano RUTH INIESTA interpretaran el dúo del final del primer acto de “La bohème”, el “O soave fanciulla”. Primera parada, aquí sí que me detengo para destacar la bonita voz de Israel Lozano, que me gustó mucho en esta intervención así como también la interpretación de Ruth Iniesta. Ambos bien coordinados y centrados en su papel. Y no abandonamos a Puccini, porque del París bohemio viajamos al Pequín imperial con la “Turandot”. De esta ópera fue la soprano BELÉN LÓPEZ-LEÓN la que nos deleitó con una magnífica y serena interpretación del “Tu che di gel sei cinta”. Vuelvo a apearme aquí para destacar el arte de esta soprano, su sencillez y su estilo amén de una voz bonita y cuidada donde la musicalidad y gusto es baza principal en esta versión. Siguió de nuevo ISRAEL LOZANOcon el “M´apparì, tutto amor” de la “Martha” de Flotow mientras de Pequín, la soprano RUTH INIESTA, regresaba con jet-lag al París bohemio para ofrecernos una correcta versión del vals de Mussetta, “Quando m´en vo”. La primera parte del concierto se cerró con el dueto del “Don Carlo” verdiano, “Dio, che nell´alma infondere” interpretado de nuevo por PLÁCIDO DOMINGO como Marqués de Posa y por ANTONIO VÁZQUEZ en el papel de Don Carlo. Segunda parte La obertura de “Agua, azucarillos y aguardiente” del maestro Chueca abría el turno de la zarzuela, género por el cual siento especial predilección, y después de la intervención de MARÍA RUIZcantando “Tres horas antes del día” de “La marchenera” de Moreno Torroba, se produjo el momento más emocionante, musicalmente hablando, que nos brindó el maestro PLÁCIDO DOMINGO con una casi hablada y recitada versión de la bella romanza “Amor, vida de mi vida”, también del maestro Torroba que pertenece a la zarzuela “Maravilla”. Que una voz, con 75 años emocione como me hizo emocionar es realmente para quitarse el sombrero. Gracias Maestro. La cosa había empezado más que bien. Conclusa “Maravilla” aparecieron en el escenario el tenor ENRIQUE FERRER y la soprano BELÉN LÓPEZ-LEÓN para ofrecernos una fresca, salada y con gracia y divertida versión del fantástico dueto de “El dúo de la Africana” del maestro Fernández Caballero. Fue, junto a “Maravilla” uno de los grandes momentos, donde salió a relucir de nuevo la gracia y la bonita voz y estilo de Belén López-León, pero también la adecuada y suelta a la vez que centrada y bien colocada voz del madrileño Enrique Ferrer. Inevitable la “Canción del Ruiseñor” de “Doña Francisquita” de Amadeu Vives en la voz de la soprano AUXILIADORA TOLEDANO que fue amenizada por la intervención de cuantos tenores se hallaban en bambalinas, a la que dio paso de nuevo a ENRIQUE FERRER con la interpretación de una bellísima romanza como es el “Paxarín, tu que vuelas”, preciosa donde las haya, de la zarzuela “La Pícara molinera” de Pablo de Luna. Y de nuevo en el escenario la voz de BELÉN LÓPEZ-LEÓN con una delicada versión de la romanza “Qué te importa que no venga” de “Los claveles” de Serrano que dio la alternativa al “Torero quiero ser” de “El Gato montés” de Penella con las voces de MARÍA RUIZ y ATONIO VÁZQUEZ, y sin movernos de Sevilla, RUTH INIESTA nos brindó su versión de la romanza “Me llaman la primorosa” de “El barbero de Sevilla” de Gerónimo Giménez. “De este apacible rincón de Madrid” de la “Luisa Fernanda” de Moreno Torroba fue la pieza que interpretó el tenor ISRAEL LOZANO para dar paso a la última pieza del concierto, el bello dueto de “La viuda alegre” de Lèhar, “Lippen Schweigen” cantada en alemán por PLÁCIDO DOMINGO y AUXILIADORA TOLEDANO con vals bailado inclusive. La velada finalizó con Domingo a la batuta mientras todos interpretaban el brindis de “La traviata” – todo un clásico para los fines de fiesta- seguido de una “Granada” de Lara a 8 voces. Sin duda una amena y deliciosa velada al servicio de la solidaridad y del compromiso en la que sin artistas como los invitados no habría sido posible tan magno y especial acto. Larga vida a la Fundación Envera.



Ópera Perú

25 de mayo

Carmen: Gitana seductora

Minimalista propuesta del clásico de Bizet en temporada de ópera del Coro Nacional. Fotos: GTN.  “Carmen” de Georges Bizet. Gran Teatro Nacional. Solistas: Nancy Fabiola Herrera, Eduardo Sandoval, Jacqueline Terry, Alfredo García, Flora Cabrera, Edda Paredes, Xavier Fernández, Wilson Hidalgo, entre otros. Coro Nacional, Coro Nacional de Niños, Orquesta Sinfónica Nacional. Dirección escénica: Walter Neiva. Dirección musical: Julian Kuerti.Por Gonzalo TelloAunque subir a escena uno de los títulos mas conocidos y populares del repertorio operístico puede resultar siempre un éxito de ventas, el no explotar al máximo sus recursos puede prestarse a odiosas comparaciones. Es lo que ocurre con la ambiciosa propuesta del Coro Nacional del Perú, que presenta su quinta temporada de ópera en el Gran Teatro Nacional con la ópera mas famosa de Georges Bizet. “Carmen” fue criticada en su estreno y su creador no pudo gozar de su éxito. Es mas, ese rotundo fracaso del estreno puede haber precipitado su prematuro desenlace. Sin embargo, "Carmen" ha trascendido las épocas, y esta audaz historia de la gitana causa revuelo y seduce hasta nuestros días.  La española Nancy Fabiola Herrera está vinculada al rol de Carmen por años en los principales teatros del mundo, por lo cual que su nombre esté presente en nuestras temporadas locales es todo un lujo. Su interpretación es correcta aunque muy tradicional. Destaca en la "Habanera" y la "Seguidilla", demuestra presencia y autoridad en el segundo acto, durante la escena "Les tringles des sistres tintaient" junto a una entregada Edda Paredes como Mercedes y a Flora Cabrera como Frasquita, la cual se desbordaba en volumen . Aunque la voz de Herrera ha pasado la plenitud y se percibe fatiga hacia el tercer acto, sabe expresar la emociones del personaje y conectar con el público.El tenor español Eduardo Sandoval como Don José tiene la potencia adecuada, pero carece de química con Carmen y de los matices necesarios para interpretar el rol, especialmente en la escena de la flor "La fleur que tu m'avais jetée", momento cumbre que requiere una delicada e íntima dedicación . Sin embargo, da una soberbia versión al final del tercer acto y en su escena del último acto.El torero Escamillo tiene todo para robarse el show, pero no fue el caso del barítono Alfredo García, quien no posee el timbre y potencia necesaria para trascender orquesta y coros, y es totalmente opacado en su gran entrada "Votre toast".Jacqueline Terry como Micaela se entrega al rol y destaca con belleza lírica en su gran aria “Je dis que rien". Uno de los momentos mejor logrados fue el quinteto del segundo acto, en que los artistas nacionales Wilson Hidalgo, Xavier Fernández, Edda Paredes, Flora Cabrera derrochan gracia y profesionalismo en esta compleja escena. Walter Neiva presenta una dirección tradicional, en que no hay unidad coreográfica y de alguna manera tenemos una versión anticuada con muchos vacíos. El último acto rompe la trama y mas parece una revista musical. La dirección de arte de Pepe Corzo es minimalista y elegante, pero ese recurso le juega una mala pasada con una escenografía incompleta, que luce simple por momentos. Visualmente el tercer acto es el de mayor impacto, pero se pierde con la escenografía que no solo cuelga sino que también se tambalea en el acto final. El diseño del vestuario luce imponente, aunque la mezcla de colores y texturas resulta confusa. Corzo es fiel a sus colores profundos aunque sus acabados no terminan de lucirse del todo.El Coro Nacional destaca con una gran fuerza vocal y demuestra mucha dedicación, tanto en lo vocal como lo escénico, aunque la dirección no los guíe adecuadamente. El Coro Nacional de Niños destacó especialmente y se lució con gran lirismo y destreza escénica. Fue un placer verlos no solo actuando adecuada y estrictamente sus indicaciones, sino en el volumen y energía que le dieron a su escena del primer acto "Avec la garde montante". El director canadiense Julian Kuerti cumple un buen rol con ritmo y adecuados balances frente a la Orquesta Sinfónica Nacional, a la que aún le cuesta interpretar este tipo de obras con sutileza. Aunque esta "Carmen" no es precisamente lo mejor que se ha visto en las temporadas de ópera en el GTN, la popularidad de la obra garantizará un lleno total y aceptación del público, por el atractivo de su música y enganche con la historia.(Publicado en Luces de El Comercio el 24 de mayo del 2016).

Pablo, la música en Siana

15 de mayo

Devia siempre diva

Sábado 14 de mayo, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo: Mariella Devia (soprano), Albert Casals (tenor), Oviedo Filarmonía, Marzio Conti (director). Obras de Donizetti, Bizet, Gounod, Massenet, Rossini y Bellini. Se dice que las mujeres no tienen edad y las divas son eternas. La soprano de la Liguria Mariella Devia, a quien algunas fuentes indican nacida un 12 de abril de 1948, es atemporal. Pocas voces pueden seguir cantando tantos años sin perder nada de sus características (en esto la comparo al irrepetible Alfredo Kraus con quien compartió muchos títulos), una de las reinas del bel canto que volvía tras décadas a Oviedo concitando la misma expectación y llenando un auditorio con público llegado de todas partes. Recital con sus mejores páginas, una orquesta que ha mamado mucho foso lírico y los años van dotando de entendimiento bien asentado, con un Conti siempre atento a su compatriota, más un tenor ya conocido, Albert Casals, que en la capital asturiana hiciese entre otros su Edgardo junto a un concierto extraordinario con la OSPA y los coros de la FPA, de voz valiente, poderosa, habitual de estos repertorios, de timbre propio y característico aunque me siga transmitiendo cierta tensión en los agudos, por otra parte sobrados aunque mejorables en dinámicas, pero buen "partenaire" para La Señora Devia, que este sábado fue la verdadera protagonista. Las oberturas elegidas para completar el recital, siempre muy subjetivas con algunas de autores que luego escucharíamos arias y dúos, fueron bien llevadas por un Conti con oficio al frente de su OFil, plantilla apta para la ocasión con algunos jóvenes aprendiendo el duro oficio de músico en orquesta, aunque solo tres contrabajos que, como suele pasar demasiadas veces al no reforzarse, deben compensar volúmenes y conseguir el siempre necesario sustento en los graves. Aseadas las oberturas de Donizetti (La hija del regimiento y sobre todo Roberto Devereux con el himno británico bien delineado, finalizando la segunda parte), decidido Rossini (Tancredi) siempre con marca propia que permite disfrutar a los músicos y público, jugoso además de en su punto, como las recetas del cisne de Pésaro. Las arias francesas mayormente en la primera parte fueron sacando a escena a "La Devia", sacerdotisa Leila de "Los pescadores de perlas" (Bizet) con una orquesta siempre en segundo plano incluyendo unas trompas aterciopeladas en su Comme autrefois, Manon de Massenet con Adieu, notre petite table, y sobre todo una magistral Julieta sin Romeo (Albert sin Julieta cantó anteriormente su aria Ah! lève-toi soleil) donde el Je veux vivre de Gounod mostró el magisterio de la italiana en técnica, emisión, dulzura, control del fiato, matices y todo lo que queramos añadir, antes del esperado dúo Lucia, perdona -de la escena quinta del primer acto- con un buen Edgardo Casals, potente, nada contenido y convencido para una ¿despistada? Lucía di Devia calando medio tono una frase completa avanzado el dúo, con cierto asombro incluso de Conti y la orquesta intentando reconducirla a la corrección desde unos pianissimi mayores de lo esperado, aunque remontase en el siguiente Da Capo. Buen empaste de ambas voces, el dúo claro y dibujado hasta en las respiraciones, más un excelente acompañamiento orquestal rico en matices y cambios de tempo, con especiales y destacadas intervenciones de arpa, flauta y fagot que recogieron los múltiples aplausos del respetable. El descanso vino bien para volver con los platos fuertes, Donizetti y Bellini, Al dolce guidami ("Anna Bolena") pletórico en cada pasaje, agilidades, coloratura, limpieza, emisión, fluyendo una voz inigualable por encima de una orquesta y director plegados a la diva, pero sobre todo la irrepetible, magistral, emocionante "Norma" con Casta diva cantada casi al completo (pese a los "esperados" aplausos rompiendo todo el aria) que Devia cantó con el poso de los años cual Gran Reserva, totalmente metida en el rol, sintiéndolo y transmitiéndolo, respigándome como pocas veces en señal inequívoca de estar escuchando historia viva de la ópera y saboreando un caldo al alcance de pocos paladares. La parte bufa de Donizetti vino de "L'elisir d'amore", la conocida aria Una furtiva lagrima que Albert Casals interpretó un Nemorino más valiente que tímido, precisamente por lo antes apuntado del agudo, y el dúo Una parola, o Adina donde La Devia demostró la capacidad emocional para pasar de la tragedia al drama en tan poco tiempo, generosa y simpática, atemporal jovencita enamorando a todos. Dos propinas bien distintas: "La tabernera del puerto" de Sorozábal para Leandro Casals No puede ser bravío más que sentido, y Mussetta Devia con el bellísimo vals Quando men vo que Puccini escribió en contraposición a Mimì de "La Bohème", donde el maestro Conti llevó a la OFil totalmente de la mano al servicio de "La Diva Devia" que no pudo acabar mejor esta lección de belleza al canto.

Georges Bizet
(1838 – 1875)

Georges Bizet (25 de octubre de 1838 - 3 de junio de 1875) fue un compositor francés perteneciente al periodo romántico. Llamado Georges por sus familiares y amigos, es conocido por este nombre, aunque su verdadero nombre era Alexandre César Léopold. Procedente de una familia de músicos, resultó ser un niño prodigio capaz de ingresar en el Conservatorio de París cuando tenía nueve años, siendo allí discípulo de Zimmermann, Marmontel y Halévy. En 1857 compartió un premio ofrecido por Jacques Offenbach con la ópera en un acto Le Docteur Miracle, y obtuvo el codiciado Premio de Roma. Según las condiciones de la beca, estudió en Roma durante tres años. Allí fue desarrollando su talento con obras tales como la Sinfonía en Do y la ópera Don Procopio. Aparte de este periodo de residencia en Roma, Bizet vivió en el área de París durante toda su vida.



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